93/Desarmar el Plan: “Revisar el Plan es una excusa para revisar nuestras propias prácticas”

La investigadora Gabriela Cicalese participará este viernes de la segunda Jornada Des-Armar el plan. Afirma que el verdadero cambio de plan nace de juntarse a revisarlo entre todos.

Cicalese es docente de Comunicación en las universidades de Lomas de Zamora, San Martín y Belgrano. En 2008 fue la primera egresada del doctorado en Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata con el trabajo final titulado Tensiones políticas y teóricas. La institucionalización de las carreras de comunicación en Argentina.

El próximo viernes 1º de septiembre estará de visita en la Facultad de Comunicación durante la segunda jornada Des-Armar el Plan denominada Alcances y Perfiles del Comunicador Social para compartir su perspectiva. Inscripciones aquí.

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¿Cómo pensar un nuevo plan de estudios?

Cuando se habla de cambiar el plan de estudios hay que distinguir qué profesional se está necesitando en este momento y ver el plan de estudio como un instrumento que va a permitir saberes, y por otro lado, el diseño del perfil pensando qué contenidos mínimos son coyunturales a instrumentales.

Entonces pensar el plan de estudio es más que pensar qué se necesita hoy, es pensar con quién se necesita dialogar. En cada momento histórico las instituciones educativas dialogaron con actores diferentes.

¿Cómo ves el plan en Córdoba?

Córdoba tiene una herencia y una tradición de profesionales en comunicación que tienen mucha riqueza, por ejemplo en el campo de la salud, como no hay en el país. Lo que me encanta es la pluralidad de perspectivas profesionales, ideológicas y políticas, y eso es una impronta que en otras universidades no se da. Otras tienen líneas específicas, el perfil con el que se sale es muy homogéneo y eso le quita riqueza. La universidad es diversa por definición.

¿En qué quedó obsoleto el plan `93?

No es cierto que el plan esté viejo porque tenga 24 años. Tiene nuevos aportes y hay materias que cambian 100 por ciento de enfoque y perspectiva. Pensar que un plan por sí solo va a hacer que cambie la cultura institucional es darle al plan un valor mayor al que tiene.  Le vas a cambiar el nombre de la materia y si no hay realmente un cambio, se va a cambiar la cáscara y no lo nodal. Los planes van marcando una especie de horizonte, una idea hacia dónde queremos ir todos. El verdadero cambio es lo que está planteando la FCC que todos se sienten juntos a revisar el plan. Es cierto que el plan tiene cuestiones que le faltan, pero revisarlo es una excusa para revisar nuestras propias prácticas.

¿Qué horizontes?

El cambio de plan siempre genera más heridos que gente feliz. Es una negociación como cualquier instancia colectiva. El mejor plan es el que incluya más a todos los actores a que los excluya. Que se trabaje colectivamente y que se tenga conciencia que el hecho de participar no significa que todo lo que opine se va dar de esa manera.

El horizonte para plantear es por ejemplo: no puede haber ningún comunicador que no sepa tales contenidos, que no tenga tales habilidades o aptitud, que no se pierda tal ejercicio que veníamos haciendo. Lo importante es que se debata y que haya acuerdo sobre eso. 

¿Qué comunicador necesitamos formar? 

Tiene que tener suficiente especificidad para trabajar, formación teórica para no quedarse en la demanda de mercado y en la situación coyuntural, sentido crítico para poder decir algo respecto de la situación alrededor. Tener todo eso es una complejidad: la fragmentación resuelve eso, porque todos tienen que tener una formación básica y permite que haya una línea específica para reforzar.

Sin embargo, hablar de algo fragmentado no tiene sentido. En ese sentido se puede pensar en rumbos. Pensar el plan como herramienta que no se quede en la coyuntura, que proponga un recorrido más modular, según las prácticas profesionales, de voluntariado o del recorrido profesional que cada uno haya realizado. Un plan que permita tomar seminarios o realizar talleres que vayan completando su formación en los últimos años de la carrera.

¿De qué manera se pueden integrar los reclamos de los egresados respecto de la formación para el mercado laboral? 

Hay una tensión entre la formación y la demanda laboral. No podés convertir el plan de estudios de una universidad en base a las demandas del mercado. La Facultad tiene tecnicaturas ligadas al hacer más práctico, pero a una licenciatura no la podés centrar en esto. Tampoco lo podés desconocer. Hay habilidades, perfiles y alcances de los perfiles profesionales que tienen que pensarse hoy pero a futuro.

¿Cuál es el mapa en general en las carreras de Argentina?

Hay un nuevo proceso de acomodarse: algunos planes son más elásticos, por una cuestión del momento en que nacieron. Una cosa es el plan en términos de cáscara que pueda ver desde afuera y otro es como se transita en las aulas. No tiene que pensarse como nómina de materias, sino como instancias de práctica, extensión, de salir a la comunidad, lecturas, hay habilidades que se construye a lo largo de las materias.

A veces los docentes dicen: “los chicos no leen textos largos, no escriben bien”. Yo les pregunto cuántas instancias tienen de lectura y escritura en su materia, “ah no, en mi materia se ve otra cosa”. Entonces si hay habilidades que se creen tan profundas y nodales, las tenemos que tomar todos.