Tzvetan Torodov en el tercer encuentro Ciclo Presencias

Las investigadoras Belén Espoz y Fabiana Martinez cuentan por qué es importante leer a Todorov y recuperan los aportes más valiosos de su obra. + info del tercer encuentro del Ciclo presencias aquí.

¿Por qué es importante leer a Torodov?

Sus aportes son significativos porque nos ayudan a comprender la complejidad de la experiencia presente, tanto en términos sociales como subjetivos. La lectura de su propuesta instala un espacio-tiempo de detenimiento en los grandes acontecimientos del siglo pasado donde la dialéctica bien/mal nos sigue haciendo reflexionar sobre nuestro presente. Se trata de un autor que proporciona conceptos claves para pensar problemáticas globales actuales y complejas, y en particular, la acción paradójica de un sistema de dominación que aunque promete progreso propone constantemente barbarie. Marcado por un humanismo crítico, y por una constante reacción de escándalo como gesto político ante distintos acontecimientos, se afirma a la vez en su obra una mirada esperanzada que se asienta en la agencia de los sujetos que pueden resistir e impugnar y la permanente posibilidad de la subversión y la insumisión. En este sentido, propugna una resistencia al poder, a sus relatos, a la resignación.        

¿Hay un tema (o una preocupación) recurrente en su obra?

La pregunta por el otro, en un mundo en que las fronteras se redefinen, los antagonismos proliferan  y los colectivos clásicos se fragmentan,  reaparece en su obra una y otra vez, repasando qué formas son capaces de administrar estas fronteras de la alteridad (asimilación, dominación, establecimiento de jerarquías,  etc.), con una constante pregunta acerca de cómo-vivir-juntos.

En este caso, sus reflexiones dejan siempre también un espacio para reflexionar sobre el lenguaje, y sobre la función que este cumple en los vínculos entre los hombres, y los hombres y el mundo. También la pregunta por la memoria, la subversión, la ética, todas categorías que retornan a la vez para una comprensión del tiempo presente y el acontecimiento actual. 

¿Cuál es su aporte a los mecanismos de construcción de la memoria?

La memoria no es un bien (per se) ni remite al colectivo (ésta siempre es individual, mientras que lo colectivo remite a una discursividad pública); la memoria no puede ser victimista ni configurarse solo en tiempo pasado (la obsesión del pasado para justificar la política del presente); la memoria no puede ser banalizada (al configurarse como una analogía continua entre hechos pasados y presentes).

Algunas citas: «Si la sociedad reconoce que los grupos, y no sólo los individuos, tienen derechos, mejor aprovecharlo; ahora bien, cuanto mayor haya sido la ofensa en el pasado mejores serán los derechos en el presente. En vez de tener que luchar para recibir un privilegio, se recibe de oficio, por la mera pertenencia al grupo antaño desfavorecido».  

Antes de atribuir a los otros la causa de nuestros males, debemos reconocer críticamente nuestra historia menos «conmemorada».  «Recordar páginas del pasado en las que nuestro grupo no es ni un puro héroe ni, por lo demás, pura víctima sería, para los autores de relatos históricos, un acto de superior valor moral».