Conadep sirvió para mucho | FCC

Conadep sirvió para mucho

Entrevista a Miguel Apontes, periodista y militante político

El pasado 20 de septiembre se cumplieron tres décadas de la entrega del Nunca Más al presidente Raúl Alfonsín. Apontes, café de por medio, accedió a la entrevista movilizado por recuperar lo que vivió durante su experiencia como miembro de la Comisión en Córdoba.

Siete días posteriores al acto oficial en Buenos Aires, la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) de Córdoba se movilizaba hacia la Casa de Gobierno para entregarle a Eduardo Angeloz el resumen del informe elaborado.

La Conadep había sido creada por decreto presidencial los primeros días de diciembre de 1983 con el fin de elaborar un informe con testimonios de víctimas del terrorismo de Estado en la Argentina. Estuvo integrada por trece juristas, académicos, filósofos, religiosos, científicos y periodistas, presidido por el fallecido escritor Ernesto Sábato.

La delegación cordobesa estuvo encabezada por Luis Rébora e integrada por Rubén Arroyo, Rodolfo Barraco, José Nasser, Albino Serafín, Bernardin Taranto, Narciso Ceballos, María Elena Mercado y Francisco Delgado. También formó parte de la comisión el periodista Miguel Apontes, quien compartió su testimonio en esta nota.


Experiencia de vida

Oriundo de Cruz del Eje, Apontes llegó a Córdoba en 1978 en busca de indicios sobre la desaparición forzada de su hermano mayor José Antonio, quien era dirigente gremial y militante del PRT. A los 19 años integró Familiares de Desaparecidos donde colaboró en la redacción del boletines, muchos de los que salían de manera clandestina. Un “eterno encargado de prensa” bromeará años más tarde.

Cuando se enteró de la creación de la Conadep enseguida supo que quería formar parte de ella. Sin embargo, comentó que había cierto prejuicio ya que se trataba de una “comisión oficial” y en aquél momento todo lo relacionado al Estado generaba desconfianza.

Conocido de Daniel Barraco, hijo de Rodolfo, solicitó formar parte de la delegación cordobesa. De inmediato encontró a otros conocidos como el cura Nasser quien le facilitó la entrada. En el transcurso de seis meses se desempeñó como “sumariante”. Tenía a su cargo tomar los testimonios de víctimas, testigos y familiares que se acercaron, incluso desde el exterior.

En este sentido, Miguel considera que su juventud y experiencia  previa fueron claves para generar confianza en la organización. Además, en un contexto donde el aparato represivo seguía vigente, la justicia era la misma que años atrás y quedaban resabios del terrorismo de estado. Miguel rescata “la valentía de quienes creyeron en la comisión” y se animaron a hablar.


-¿Cómo comenzó la Conadep en Córdoba?
- Los organismos teníamos algunas dificultades para sistematizar el material. Hacíamos firmar declaraciones o testimonios cuando se acercaban a Familiares. La meta nuestra era avanzar y alcanzar la justicia. Entonces ahí apareció la Comisión como un camino. Funcionaba en una casa en calle Catamarca y Rivadavia prestada por el Movimiento Ecuménico de Córdoba.
Trabajamos con abogados como (Rubén) Arroyo, (María Elena) Mercado con los casos y luego se estableció miércoles o jueves como día donde la comisión llamaba a conferencia de prensa para comunicar lo que hacía. Y ganábamos por primera vez una página completa en La Voz del Interior. Durante los 90 e incluso el 2000 en nuestro país teníamos mucha cobertura de DDHH porque no había posibilidades de juzgamiento y hablar del tema beneficiaba para oxigenar el sistema y no estaba en riesgo nada. Todo cambió con la apertura de los juicios.

-¿Vos cómo y cuándo te integraste?
-Yo empecé a trabajar en turno tarde porque a la mañana era no docente en el Hospital Nacional de Clínicas. Había rendido concurso porque estudiaba Ciencias Económicas. En un momento me dicen que en Conadep iba a cobrar entonces pido licencia sin goce de sueldo para dedicarme tiempo completo. Mirá como son las cosas: no era fácil la transición en ningún lugar menos en la Universidad. Cuando pasé el pedido de porqué pedía la licencia sacaba pecho diciendo “porque voy a integrar la Conadep”. Me servía para blanquearme porque nadie sabía que militaba o que tenía un familiar desparecido. Unos meses antes no hubiera podido. Entonces imaginá hasta qué punto se puede aprovechar una cosa y dejar de lado los prejuicios políticos y demás.

-Mirando a la distancia, ¿cómo se ve el trabajo realizado?
-La sola creación de una comisión por más buenas metas que tenga no son suficientes. Lo que importa es la gente. La Comisión sirvió. Tuvo aristas inesperadas. Primero no estaba previsto la movida con el Nunca Más, con el libro, más allá del título o del prólogo. Si alguien se detiene y me dice que le baja el pulgar al informe por el prólogo que hizo Sábato es muy idiota porque lo que importa es lo que significó para  la historia, para la sociedad argentina que es la única del mundo que tiene instalada la política de estado de los Derechos Humanos.
Después de eso, por la figura de Sábato se reactivó la editorial Eudeba que tuvo un bestseller: el Nunca Más. Mirá que era un libro espantoso. Claramente Sábato en el prólogo está sosteniendo la teoría de los dos demonios pero lo que me importa  a  mí es que ese tipo me sirvió y aportó para esto. Magdalena Ruiz Guiñazú también era miembro de Conadep.  Eso es lo que sirve, si sirve de algo: no se detengan en la superficie vayan más allá.
También trajo aparejado un Nunca Más en audiovisual. Fue impresionante. Tuvo picos de rating. Lo emitió canal 13 que en aquél momento era del Estado y que ahora es de Clarín. Mirá cómo habilitó a otras aristas impensadas. Ese día hubo bombas, amenazas al canal. Todo eso logró Conadep. Hay que hacer memoria, sirvió para mucho.

-¿Qué te dejó haber participado de la Conadep?
-La experiencia fue grande. Yo me opongo a que se diga que fue fantástico. Quedé estresado, me bloqueaba con las cosas porque estaba recitando todo el tiempo relatos muy terribles. La represión fue algo muy cruento, mi familia lo había pasado, era un tema latente, complicado. La experiencia que me dejó es ser cauto cuando una se apresura a calificar algo y tener siempre presente cuál es el objetivo, qué querés hacer, no privilegiar cuestiones de egos personales. No importa cuán trasgresora sea tu definición política, importa qué concretas, qué haces, o sea… la meta de alguien que hace política es poder cambiarle la vida a alguien. Por dar un ejemplo que la universidad deje de tener cupo, sino, no sirve.


Tres ediciones

El Informe Córdoba se editó en tres oportunidades. La primera en 1984 a cargo de la Municipalidad con Ramón Mestre, la segunda fue en 1999 con el apoyo de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y la última, en 2007, se realizó bajo la Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad con Luis Baronetto. Todas las ediciones tuvieron la ilustración en la tapa de óleos del artista cordobés Carlos Alonso, cuya hija Paloma, continúa desaparecida.

El Nuncá Más fue pieza acusatoria clave en el juicio a las Juntas Militares que se celebró en 1985 y que condenó a los máximos jerarcas de la dictadura, entre ellos Jorge Videla y Emilio Massera.

“Todavía hoy por hoy sirve”


El director del Centro Miguel Angel Mozé pasó por Tribunales Federales para declarar en la causa de su hermano. “Me preguntaron sobre las tareas que había hecho con mi papa y naturalmente derivó en las cartas. Cómo daba a conocer todo a través de cartas. Mi papá las firmaba pero las escribía yo. Sin querer estaba haciendo tarea periodística en condiciones extremas pero con el objetivo de que se difunda”.


Homenaje en la ECI a 30 años del informe de la Conadep

En la Escuela de Ciencias de la Información se realizó un mural  por el trabajo de los organismos de Derechos Humanos en estos últimos 30 años.

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Gentileza fotos: Miguel Apontes

Sitios de interés:

La CONADEP entrega su informe al presidente Raúl Alfonsín

Nunca Más. Informe de la Conadep. Septiembre de 1984

Nunca Más. Informe de la Conadep Córdoba. 2º edición. 1999.